Extrañas desapariciones en Salamandra

Capítulo I

En el lejano Oeste había un pueblo llamado Salamandra.En ese pueblo eran felices, tomaban mate tranquilos, jugaban al fútbol, vivían alegres.
Una noche de tormentas, refucilos y rayos empezaron a desaparecer cosas. En la casa de Pepe le faltaron cuchillos, tenedores, cucharas y hasta su mejor sartén para preparar sus especiales huevos fritos y las riquísimas papas fritas.
Al día siguiente, Pepe corrió apresurado hasta la verdulería “LA BERENJENA” a comprar ajo y perejil para preparar chimichurri para echarle a su riquísimo lechón que iba a compartir con sus amigos. Cuando llego a la verdulería encontró a Carlitos renegando porque le faltaba el ajo, el perejil y la lechuga.

Autores: Gastón Casas, Barbara Jerez, Gonzalo Irungaray, Gonzalo Almirante, Sol Gómez, Leandro Romero y Melisa Montes de Oca.
Dibujante: Barbara Jerez
Escuela Nº 16 "Hipólito Irigoyen"
General Mansilla (Estación Bartolomé Bavio) Pcia. de Bs. As.

 

Capítulo II

Entonces ya que no había ni ajo ni perejil fue a la casa del señor Iridio que tenía una huerta y que seguramente le podría vender. Cuando llegó estaba él llorando porque su huerta estaba seca, se había secado de la noche a la mañana, entonces Pepe después de consolarlo, decidió en vez de comer, investigar por qué se desaparecían las cosas en el pueblo.
Junto a sus mejores amigos y amigas: Michi, Dal, Pancha, Sole, Bastián, Matías, David y Gonzalo, que más él eran nueve, nueve detectives muy audaces fueron a la casa abandonada a buscar implementos y decidieron que ese sería su lugar de juntas.
Pero cuando abrieron la puerta...

Autores: Gonzalo Arroyo, Michelle Delois, Bastián Gutierrez, Dalí Molina, Francisca Pinto, David Quezada, Soledad Valdebenito y Matías Vizcarra. (Grupo: Chancho en Piedra.)
Dibujante: David Quezada.
Colegio Etchegoyen, Talcahuano, Chile.

Capítulo III

...un detective apareció para ver que pasaba y eran nada más que los amigos para investigar que pasaba y quien le robaba la comida pero el detective sabía que en esa casa había robado y ya le estaban robando a todo el pueblo y provocaban incendios y bulla, pero querían saber quien hacia eso en la ciudad, decían que ese ladrón era el más buscado de la ciudad y decían que vivia en una pequeña casa.

Luego de haber hecho un incendio por el bosque más hermoso y ya se habían cansado del ladrón y decidieron buscarlo por toda la ciudad.
Como ya habían elegido a su alcalde y decidieron poner una nueva seguridad.

Escrito por: Luis Veliz Mendoza
Colegio Espíritu Santo. Lima - Perú

Capítulo IV

El pueblo al ver que la seguridad, que el alcalde había colocado, no hacía nada para remediar esta terrible epidemia, por llamarlo de alguna forma, decidieron poner un alto, y para tal objetivo no se les ocurrió mejor idea que retar a un aldeano a pasar la noche entera en la casa abandonada para que averiguase quien era el responsable de todas estas desapariciones, al comienzo nadie se atrevía pues se comentaban historias extremadamentes tenebrosas y terroríficas alrededor de dicha casa, como por ejemplo que esa casa se construyó sobre un cementerio, pero no era un cementerio común pues ese cementerio fue construido especialmente para enterrar a las miles de personas que murieron en una de las batallas más sangrientas que el mundo tuvo que presenciar "La Batalla de Verdún", lo cual causó pavor a muchos porque además de presenciar, según los más ancianos y veteranos del pueblo, a algunas almas pulular por las noches más frías de la región, se escuchan gritos tan hondos que pareciera que proviniesen del mismísimo infierno, se oyen claramente las luchas sangrientas y los gritos de ayuda de los soldados que claman justicia, esta es una de las tantas historias que se comentaban.
Al ver que nadie se atraveía, decidieron dar una fuerte cantidad de dinero y una condecoración con el título "Al que fue capaz de enfrentarse a la cosa desconocida", pues hasta entonces nadie conocía con exactitud si el responsable de las susodichas desapariciones era una persona o una alma que buscaba comunicarse mediante los hurtos con algún familiar.
Al final pareciese que nadie quería enfrentarse a lo desconocido, cuando todo estaba por terminar se presentó Huasaberto, un simple herrero del lugar, pero que necesitaba con suma urgencia el dinero, pues lo necesitaba para curar a su hermanita Jacinta que se encontraba gravemente enferma.

Aceptado el trato, Huasaberto se dirigió a la casa abandonada con lo necesario para combatir a lo que sea, llevó consigo ajos, estacas, balas de plata (en realidad eran balas simples y comunes, pero pintados de pintura blanca, pues Huasa creía que si lo veían entrar con las balas lo desconocido saldría más rápido que huyendo del lugar y el resultaría todo un valiente que espantó y ahuyentó a lo desconocido) comida, por si se tratase de una persona que estaba robando para comer y subsistir.
Cuando Huasaberto ingresó a la pequeña habitación, grata fue su sorpresa al ver que las cosas flotaban, y vio a lo lejos un diminuta puerta, al abrir la puerta la piel se le puso color de rosa y piel de hormiga, pues vio al....

Escrito e ilustrado por: Esperanza Rivera Acevedo
Colegio Teresa González de Fanning. Lima - Perú

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